Abandonad toda esperanza

lunes 23 de noviembre de 2009

Tomorrow Stories: Cuando Alan Moore se divierte



En muchas ocasiones los aficionados al cómic dan mayor importancia al dibujo que al guión de las historietas que leen; de igual modo, un gran número de críticos, comentaristas o gacetilleros que se dedican a escribir sobre el noveno arte obran de semejante manera. Y se trata de una postura, por lo demás, totalmente lógica y comprensible habida cuenta de que es el dibujo y no la palabra escrita el elemento propio de entre los que definen al tebeo en contraposición a la literatura, a la letra impresa tal cual. En cambio, a un servidor sigue importándole mucho más las excelencias de los relatos que se nos cuentan (y sí, claro, la adecuación de la narración gráfica a aquellos) que la calidad de las ilustraciones. Por ello, en las etiquetas de este vuestro blog encontrarán, por el momento, como "Autores" de cómic a los que seguimos y de los que solemos hablar a los guionistas Alan Moore, Neil Gaiman, Grant Morrison, Garth Ennis o Warren Ellis, y a autores completos como Will Eisner o Jiro Taniguchi; pero no, al menos por el momento, a ilustradores de dedicación exclusiva.



Por ello, y sobre todo teniendo en cuenta nuestra admiración por el citado Alan Moore, nos resulta particularmente sorprendente que de su creación Tomorrow Stories, la cuarta serie que el autor de V de Vendetta creara para su línea America's Best Comics tras Promethea, Tom Strong y Top 10, nos interese mucho más la extensa nómina de dibujantes y su labor en las distintas series que la conforman que no el trabajo del propio Moore, a todas luces y siempre a nuestro particular parecer bastante decepcionante. Quizá sea que no compartimos, por mucho que lo admiremos y como nos pasa con los también admirados hermanos Coen, el sentido del humor del señor Moore. Pero ya entraremos en esa cuestión más adelante.



Como decíamos, Tomorrow Stories es la cuarta serie de la línea ABC Comics, y en ella Alan Moore se permitió proseguir con sus homenajes y parodias de los tebeos pulp de los años 40 y 50 pero en clave de humor, un elemento que ya aparecía de forma soterrada en -a nuestro parecer mucho más conseguida- Tom Strong pero que aquí campa a sus anchas. El lector español, después de tener acceso a los primeros ocho números en formato de grapa publicados por Planeta años ha, puede descubrirlo ahora al completo gracias a Norma Editorial y a su edición en tres volúmenes de la obra al completo.



Los dos primeros tomos incluyen los doce comic books de la serie norteamericana original, a razón de seis por entrega. Finalmente, el último volumen consta de los especiales 1 y 2 de la misma, así como el America's Best Comics 64 Page Giant que permanecía también inédito en nuestro país. En estas historietas conoceremos a los personajes principales de la serie, que protagonizan relatos cortos independientes entre sí, al estilo de los tebeos primitivos de EC Comics y otras publicaciones de la época. Los personajes más recurrentes son Jack B. Quick, un niño superdotado capaz de dar forma a las más sorprendentes invenciones a partir de materiales de derribo rescatados del establo de sus padres granjeros (!); Greyshirt, el héroe enmascarado que vela por el bienestar de los habitantes de Indigo City; Laurel Lakeland, alias The Cobweb, una adinerada (y bisexual) femme fatale que ejerce en sus ratos libres de investigadora; y la pareja de superhéroes formada por The First American y U.S.Angel. A este cuarteto se le unirá pronto Splash Brannigan, un defensor de la igualdad y la justicia cuyo cuerpo está formado de tinta china.



A estos personajes, en los especiales del tercer volumen, se les unirán el resto de caracteres que conforman el universo de ABC Comics: los ya citados Tom Strong (y familia), la encarnación de la imaginación Promethea y los agentes de la ley de Top 10. Utilizándolos como marionetas, Moore despliega sobre la cultura popular una mirada tan sarcástica como reverenciadora, dejando al descubierto todos sus tópicos pero también recordándonos lo bien que nos lo hicieron pasar durante horas y horas de lectura cuando teníamos cierta temprana edad.



Pero, ay, aquellos lectores hemos crecido, la inocencia se perdió por el camino y ya no es suficiente con algunos ases en la manga para mantener nuestra atención durante las pocas páginas que duran algunos relatos, y que si no fuera por el arte de los ilustradores se convertirían muchas veces en arduos de leer. Por otro lado, lo que Tomorrow Stories tiene de homenaje y parodia consigue mantener nuestra atención al comienzo, pero pronto se transforma en algo repetitivo y previsible. Y seguimos preferiendo la lectura paródica que se desprende a posteriori de una lectura tan seria como Watchmen.



Vayamos, pues, a los ilustradores: Melinda Gebbie, esposa de Alan Moore y co autora del excepcional Lost Girls, realiza un trabajo espectacular, tan personal como imprevisible, en los relatos protagonizados por The Cobweb. El veterano Kevin Nowlan se encarga de las peripecias del tan inteligente como repelente Jack B. Quick; el dinámico Jim Baikie se encarga de The First American y su sexy sidequick en la serie más superheroica de estas "Historias del Mañana"; Rick Veitch resucita al espíritu de Eisner en los relatos policíacos de Greyshirt, un nada disimulado homenaje de Moore a las historietas clásicas del The Spirit original; y, finalmente, la divertida Hilary Barta se encarga de las peripecias de Splah Brannigan, un héroe más bien torpe que se mueve por el mundo del arte gráfico y las editoriales de cómics.



A estos autores, en el tercer volumen, se suman los siguientes nombres, algunos de los cuales habían participado muy puntualmente en la serie madre: Cameron Stewart, Dame Darcy, Eric Shanower, Joyce Chin, el gran Arthur Adams, el inclasificable Kyle Baker, Humberto Ramos y un par de autores que ya vinculamos al nombre de Moore: Zander Cannon (Max the Barbarian, divertido y ocurrente spin off de Top 10 a recuperar) y Chris Sprouse, el dibujante titular de Tom Strong. Todavía falta un nombre, el del creador de Groo Sergio Aragonés, que aquí aporta su reconocible trazo caricaturesco a una de las historias de The First American.



Por supuesto, hay algunas historias mejores que otras: es imposible no destacar ese prodigio de narrativa visual que es "El esquema invisible", contado a cuatro tiempos por Moore y Veitch. Tampoco hay que olvidarse de los homenajes a la literatura de evasión, fantástica o de aventuras, de Wells a Dickens, o a las múltiples resonancias a personajes clásicos del tebeo como la Pequeña Lulú, los repasos a la historia del siglo XX de The First American y de la historia del arte de Splash Brannigan, o el gran número de piruetas gráficas realizadas por Gebbie en los relatos de The Cobweb, usando recursos distintos, a veces varios a un tiempo, mezclando estilos de la forma más libre posible.



Pero, como decíamos, esto no siempre resulta suficiente, y Tomorrow Stories nos parece un trabajo ligeramente decepcionante por parte de Alan Moore. Aunque claro, quizá sea porque el genio de Northampton siempre ha dejado el listón muy alto, y muchas de estas historias posiblemente serían puntos álgidos en la carrera de cualquier otro escritor mediocre. Me imagino que ustedes me entenderán y se harán cargo de la situación.


Título: Tomorrow Stories (3 vols.)
Autores: Alan Moore & Steve Moore (guión) / Varios autores (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: enero / mayo / julio de 2009
176 / 160 / 200 páginas (color) - 16 / 16 / 18 €

domingo 22 de noviembre de 2009

El Oscar de Corman

Lo dijimos aquí, y ya tenemos la prueba gráfica:



Roger Corman (izquierda), junto a la actriz Lauren Bacall y el director de fotografía Gordon Willis, posa con la estatuilla que premia toda una vida dedicada al cine. El resto de premiados, en la gala oficial del próximo 7 de marzo de 2010.

sábado 21 de noviembre de 2009

Las recomendaciones del sábado



Cómic:
REGRESO AL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
Varios autores
(Norma Editorial, 2009)

Años atrás una niña llamada Alicia Liddell siguió a un conejo blanco y acabó en un mundo donde todo estaba del revés: Wonderland. Ahora su hija regresará allí para descubrir que se ha convertido en un lugar de pesadilla... Los responsables de Grimm Fairy Tales, que versiona cuentos infantiles populares en clave de terror, se atreven ahora con las inmortales narraciones de Lewis Carroll ofreciendo lo que sus lectores esperan ver: escenas truculentas y chicas explosivas en poses sugerentes. Ideal para pasar el rato mientras esperamos la nueva adaptación cinematográfica de Tim Burton.



Libro:
EL GUERRERO DE GOR
John Norman
(La Factoría de Ideas, 2009)

Hay cosas contra las que no se puede luchar, y el profesor Tarl Cabot está destinado a convertirse en el guerrero de cuyas hazañas dependerá el futuro de todos los habitantes del planeta Gor... Con este volumen, que incluye también Proscritos de Gor, arranca la recuperación de “Las Crónicas de la Contratierra” que en su día vieron la luz en castellano de la mano de Ultramar, y que han convertido a John Norman en un autor de culto tan adorado como denostado por los fanáticos de la heroic fantasy. Ciencia ficción, fantasía y erotismo desde la primera a la última página.


(De: El Periódico de Villena, n.º 203, 20-XI-2009).

(+) Previously on Abandonad toda esperanza:
- Grimm Fairy Tales, vol. 1
- Grimm Fairy Tales, vol. 2

viernes 20 de noviembre de 2009

Títulos a recuperar y editores a aplaudir

Hoy es día de hablar de tebeos nacionales y de autores clásicos y contemporáneos (y a veces ambas cosas a un tiempo). Y de editores. Y del último Premio Nacional de Cómic.

Carlos Trillo (Light & Bold) y Fernando Fernández (Drácula) nos regalan un relato repleto de magia: La leyenda de las cuatro sombras; Florenci Clavé, que adaptó El cartero siempre llama dos veces de James M. Cain y Corre hombre, corre de Chester Himes, nos cuenta la matanza de los armenios en Sangre armenia; y Enrique S. Abulí, el creador de Torpedo, cultiva el relato corto en Historias tremendas.

De todos ellos, del premiado Las serpientes ciegas, y de editores como Antonio Martín, Hernán Migoya o Paco Camarasa, hablamos en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy:


jueves 19 de noviembre de 2009

Escritores y amigos

El haber visitado en repetidas ocasiones en eventos como la Semana Negra de Gijón y el haber participado en la organización de jornadas como las de Mayo Negro, además de la asistencia a actos de presentación, congresos y demás actos culturales nos ha permitido conocer a algunos de los escritores que admirábamos a través de su palabra escrita y, lo que todavía es mejor, acabar por poder presumir de la amistad de alguno de ellos. Esto nos ha permitido no solo conocer mejor y de primera mano el milagro de la creación artística, sino el haber podido pasar agradabilísmas y muy reveladoras veladas en su compañía.

Por ello, desde hace unos días, este vuestro blog cuenta con una nueva sección de enlaces, Escritores y amigos; para aparecer en ella, como único requisito -además de corresponder al título del listado-, es por supuesto contar con una web oficial o un blog personal al que enlazar. Por el momento son doce nombres clave cuya obra recomendamos encarecidamente, y a buen seguro si navegan un poco por esta página encontrarán alguna crítica o columna dedicada a sus textos. Los ausentes espero sepan perdonarme, y tengan en cuenta que la sección irá creciendo poco a poco. O eso me gustaría.

























No hemos incluido en este listado a un estupendo amigo que, además, ha publicado un par de libros, uno de ellos a medias con el que esto suscribe. Me refiero, claro, al gran Jesús Lens. Esto se debe a la misma razón por la que no me incluiría a mí mismo: todavía me (nos) queda mucho por bregar con esto de la creación literaria, y me parecería un despropósito compararnos con el resto de autores citados. Estoy seguro de que monsieur Lens me perdonará el desprecio, no solo por la amistad que nos une, sino porque además (y él lo sabe) esto es un voto de confianza a partir de una promesa de futuro. Dentro de un tiempo, espero que no mucho, Jesús Lens estará con todos los honores en esta sección si todos estamos vivos para verlo... y para mantener vivo este vuestro blog.



Además, tiene blog (Pateando el mundo)... y ya ha posado como autor frente a la puerta de la librería Negra y Criminal. O sea, que tiempo al tiempo.

miércoles 18 de noviembre de 2009

El arte de mirar



Algunos relatos protagonizados por voyeurs han acabado convirtiéndose en varias de las obras maestras que jalonan la historia del cine, y es lógico que un arte tan visual como el séptimo haya celebrado en muchas ocasiones una actividad tan reprobable como humana como es la de espiar al prójimo. Recuerden a los fotógrafos de La ventana indiscreta, El fotógrafo del pánico o Blow Up, o al actor en paro de Doble cuerpo, filmes dirigidos por Alfred Hitchcock, Michael Powell, Michelangelo Antonioni o Brian De Palma que se han convertido en todo un tratado acerca del arte de mirar.



Curiosamente, otro arte visual como el cómic no ha reincidido tanto en la figura del voyeur, aunque los títulos que hoy comentamos no son ni mucho menos los primeros ni serán los últimos: recuerden, por citar alguno, el Voyeur de Horacio Altuna o el reciente serie El apartamento de Kang Full, sin olvidar el estupendo Tamara Drewe de Possy Simonds, que en cierta forma participa de este subgénero. Pero ya era hora de que nos encontrásemos con una obra maestra indiscutible del noveno arte que plasmara una reflexión acerca de esta actividad.



Pero vayamos antes por estricto orden de aparición y hagámonos eco de la publicación de "Una sensación conocida", el primer volumen de la trilogía Rosalie Blum de la francesa Camille Jourdy que publicó a finales del pasado verano la editorial La Cúpula. En este primer álbum, cuyo título original hace referencia a la sensación de déjà-vu que todos hemos experimentado alguna vez, la autora sitúa la acción en un pequeño pueblo de provincias donde el día a día transcurre con lentitud sumiendo a algún que otro vecino en un inevitable estado de somnolencia y tedio.



Ya desde la primera página el lector conocerá a Vincent, un peluquero de treinta años, soltero, que todavía vive con su anciana madre, una mujer excéntrica que en ocasiones deja entrever los primeros síntomas de lo que podría ser alzheimer. El devenir cotidiano del joven, por lo general sin ningún elemento que se salga de la más profunda monotonía, se transforma cuando descubre a Rosalie, una misteriosa mujer... al menos misteriosa para él, que lo desconoce todo de la chica y que así acaba por envolverla en un cierto halo de fascinante misterio que podría muy bien no tener razón de ser.



Aburrido de su rutina diaria, Vincent se convertirá en un voyeur que espiará y seguirá a Rosalie a lo largo de sus paseos por el pueblo, descubriendo que muchas noches se dedica a visitar un local donde bebe en solitario para, quizás, olvidar un pasado que la atormenta. ¿Qué esconde Rosalie Blum?, se preguntará Vincent, y junto a él un lector que no puede dejar de pasar las páginas observando con interés actividades en principio de lo más anodinas.



El estilo gráfico de Jourdy, que puede recordar a otros autores galos como es el caso de Étienne Davodeau (autor de Caída de bici y El testimonio), remite al mundo de la ilustración para libros infantiles, una idea subrayada por la distribución de las viñetas y por una fuente de texto -tanto en el original francés como en la versión autóctona- también propia de este tipo de publicaciones. No obstante, y como el lector ya habrá supuesto, Rosalie Blum no es un cómic para niños, pues promete ser una radiografía de la vida cotidiana a través de las figuras de Vincent, Rosalie y el resto de personajes del elenco.





La obra, como dijimos antes, es una serie de tres volúmenes cuyas entregas segunda y tercera esperamos no tarden demasiado en ver la luz en nuestro país (en Francia ya han sido publicadas todas ellas). Solo entonces podremos valorar con justicia una obra que promete ser de lo mejor del año que está a punto de terminar.



Una obra que no promete nada, pues es ya una firme candidata a ser uno de los títulos imprescindibles de este 2009 también ha sido publicada por la editorial barcelonesa, y lleva la reputada firma de Beto Hernandez. El autor, también conocido como Gilbert Hernandez, y al que los lectores identificarán como la mitad del tándem creador de la mítica Love & Rockets, ya nos ha ofrecido recientemente títulos imprescindibles como todos los del ciclo Palomar, así como Pereza o Una oportunidad en el infierno (todos ellos, a excepción de Pereza -editada por Planeta-, pertenecientes al catálogo de La Cúpula). Nos referimos a Hablando del diablo.



Si en la traducción del título de la obra de Jourdy se ha decidido adaptar la expresión "déjà-vu" como "Una sensación conocida", en este caso es inevitable que se haya quedado en el camino el doble sentido de la edición original de Dark Horse: la versión española de Speak of the Devil sería "Hablando del rey de Roma", pero en el caso de traducirlo así se perdería la alusión al disfraz que usa el voyeur de este relato ambientado en un barrio residencial cualquiera de una ciudad cualquiera de Estados Unidos.



La protagonista de esta historia, al menos en su arranque -pues pronto la obra se convertirá en una composición coral-, es Val Castillo, una joven estudiante y gimnasta que pronto descubriremos es quien se esconde detrás de una máscara satánica para espiar a sus vecinos. Lo que Val no sabe, ni el lector tampoco aunque Beto Hernandez pronto se lo enseñará sin compasión alguna, es que la actividad de Val le va a traer a ella y a los que la rodean fatales consecuencias.



En este círculo de personajes que se mueven alrededor de Val nos encontraremos con su padre Walter, que parece adorar a su hija y a su esposa pero cuyo trabajo lo mantiene en muchas ocasiones lejos de casa; su madrastra Linda, que aparenta ser una gran mujer pero a la que Val no acaba de apreciar; o los mejores amigos de esta, el introvertido y taciturno Paul, que guarda un gran secreto, o su compañera de equipo Patty, lesbiana y posiblemente enamorada de su mejor amiga.



A partir de estos y otros personajes, y de cómo sus vidas se entrecruzan repetidas veces armando una red de relaciones, confidencias y mentiras, el autor no solo ejecuta lo mismo que la citada Camille Jourdy -esto es, reflexionar sobre la condición humana a partir de un fresco plural que habita en un espacio delimitado-, sino que articula un relato que funciona a varios niveles al unísono, sin estridencias: Hablando del diablo funciona desde su primera página como un slice of life costumbrista pero al mismo tiempo fascinado por el lado más oscuro del ser humano -en la línea que han hecho populares autores como Daniel Clowes o Adrian Tomine-, pero pronto se convierte en una pesadilla increíble -en todos los sentidos del término- que participa y se ríe al mismo tiempo de la literatura de género más alocada, de los relatos de terror pulp sin pies ni cabeza y de lo más truculento, como ya hiciera Hernandez -con mucha menos fortuna, dicho sea de paso- en Grip (El extraño mundo de los hombres), un trabajo como Pereza creado para Vertigo de DC y que aquí publicó hace una década Norma Editorial.



Por si esto fuera poco, Hablando del diablo podría usarse como manual es clases prácticas de historieta, ilustrando a la perfección cualquier doctrina de Will Eisner, Scott McCloud o cualquier otro teórico del cómic, habida cuenta de la portentosa planificación de viñetas, y del uso tanto de diálogos magníficamente escritos como de secuencias narradas exclusivamente con imágenes.



Y es que muy pocos autores tienen a su alcance decir tanto con tan poco: en las páginas de Hablando del diablo el lector se encontrará con narración repleta de sugerencias, de dobles lecturas, de expresiones de incomodidad o dolor que no se ven tras una careta sonriente pero si intuyen (por ejemplo, en las páginas 37 y 38), o una sombra en una pared cargada de evocaciones (página 73, última viñeta). Y son solo algunos de los muchos ejemplos que podríamos rescatar para recomendar esta obra, pero preferimos dejar el placer de experimentarlos de primera mano a cualquier lector afortunado que dé una oportunidad a esta obra.



De esta forma, Hablando del diablo pasa a engrosar una de las producciones más indiscutibles de la historia del cómic reciente, haciendo gala de una poética de lo extraño que desde hace ya un tiempo empieza a ser reconocible, y no solo por el popularísimo estilo gráfico de Beto Hernandez; una manera de observar la realidad y traducirla en arte que convierte al autor en hermano bastardo de otros artesanos de pesadillas como el escritor J. G. Ballard o los realizadores David Lynch y Michael Haneke. Háganme caso y no dejen pasar esta obra: podríamos estar ante el tebeo del año. Quien avisa no es traidor.


Título: Rosalie Blum (Vol. 1: "Una sensación conocida")
Autor: Camille Jourdy (guión y dibujo)
Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: agosto de 2009
128 páginas (color) - 18 €


Título: Hablando del diablo
Autor: Beto Hernandez (guión y dibujo)
Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: octubre de 2009
132 páginas (b/n) - 18 €

[Fotografía: Camille Jourdy.]

martes 17 de noviembre de 2009

Bodrios que hay que ver: Robot Ninja

Es ya lugar común decir que hasta la aparición de Alejandro Amenábar, John Carpenter era el único director de cine que además componía sus propias bandas sonoras. Pues hete aquí, amable lector de estos "Bodrios que hay que ver", que he descubierto a otro capaz de hacerlo. Bueno, lo de capaz igual es discutible...



Este caballero tan majo no es otro que J. R. Bookwalter, autor de películas de títulos tan prometedores como The Dead Next Door, Zombie Cop, Kingdom of the Vampire, Galaxy of the Dinosaurs, Humanoids from Atlantis, Ozone, The Sandman -esta la vi hace años y la recuerdo penosa penosa- y las partes segunda y tercera de Witchouse. Vamos, un carrerón. Pero si hay un film que destaca en su producción, y que le ha granjeado legiones de fanáticos del cine de serie Z, ese es sin duda el que hoy nos ocupa: Robot Ninja. ¿Verdad que el título ya promete... pesadillas? Pues en efecto, esta producción de 1989 es una de las películas más casposas y lamentables jamás filmadas, y pasa a engrosar desde ya no solo la lista de bodrios protagonizados por héroes, superhéroes o antihéroes de saldo -recuerden a Vampirella, La Mujer Murciélago o el Lightspeed de Stan Lee-, sino que incluso merecería estar en un hipotético "Top 10 de lo Más Peor" que ha pasado por esta simpática sección de los martes.



En realidad, Robot Ninja cuenta con un argumento que sin ser nada del otro jueves podría haber dado mucho más de sí: Leonard Miller es un autor de cómics cuya fama proviene de su más célebre personaje, el justiciero Robot Ninja. Es tal su éxito que una cadena de televisión ha comprado los derechos del personaje y emite una serie sobre sus andanzas emulando el tono naif del Batman de los años 60 -detalle para los más friquis: el mandamás de la cadena está interpretado por Burt Ward, el Robin de dicha serie-, lo cual le da a su creador unos beneficios económicos importantes. Pero el bueno de Leonard no está satisfecho con la adaptación, pues según él malogra el tono serio del cómic y convierte a su personaje en un pelele infantiloide. Por si esto fuera poco, la editorial intenta convencerlo continuamente de que suavice el contenido de sus historietas para acercarlo más a la exitosa serie y poder así ampliar el número de lectores.



Harto de estas intromisiones en su creatividad, y después de ser testigo de cómo un grupo de pandilleros ultrajan y asesinan a una pareja que salía de cenar en un restaurante, convence a un amigo suyo que es inventor -qué apropiado, ¿no?- para que le diseñe un traje similar al de su personaje, a prueba de balas, provisto de cuchillas mortales en las muñecas y con un distorsionador de voz que impresione a los criminales. De esta forma, Leonard se convierte en su propia creación, pretendiendo así ayudar a los inocentes en peligro y, de paso, recordar al mundo que este es un lugar peligroso y que resulta necesario tomarse en serio a personajes como Robot Ninja... Claro, más le valdría haberle puesto un nombre menos ridículo, así como una apariencia que recordara un poco menos a Schredder, el villano de Las Tortugas Ninja. Todavía no entiendo como Eastman y Laird no lo denunciaron por plagio.



Lo más interesante del film es cómo retrata la evolución del personaje de Miller, que pasa de ser un chaval con la mejor de las intenciones a convertirse en un justiciero psicótico ávido de sangre, capaz de eliminar sin piedad a los mencionados pandilleros (liderados por una mujer de raza hispana que intenta impresionar y lo único que consigue es dar risa)... Aunque, como he leído por ahí, a estos Charles Bronson se los habría cepillado en los primeros diez minutos de película sin necesidad de traje, cuchillas o distorsionador de voz. Por lo demás, finalmente, un Leonard cada vez más desquiciado acaba suicidándose, y sus últimas planchas -que muestran lo mismo que sucedió en realidad- revelan que todo formaba parte de un plan urdido con anterioridad.



Entonces, si la idea no es tan mala... ¿Por qué Robot Ninja es tan, tan, tan, tan lamentable? Pues, para empezar, porque el oficio de los actores, del primero al último, es profundamente deficiente, y el hecho de que sus personajes se apelliden como directores, guionistas o actores del cine fantástico de la época -Cameron, De Palma, Hickox, O'Bannon, Spinell, Barbeau- tampoco es el colmo de la originalidad, y se ha hecho antes (El terror llama a su puerta) y después (Destino final). Pero, sobre todo, el desastre es culpa de Bookwalter, cuyo talento como realizador brilla por su ausencia. Por si esto fuera poco, el presupuesto del film se adivina mucho, muchísimo más irrisorio que el bautizo de cualquiera de vuestros sobrinos. Es más: el acabado del film -que, dicho sea de paso, no pasa de los setenta y pocos minutos- recuerda poderosamente al de cualquier realización en vídeo de la boda más chusca a la que jamás hayamos asistido, y cuenta con unos títulos de crédito, unos efectos especiales y una partitura original realizados con un ordenador Amiga (no es broma, véanlo en los créditos finales). Por supuesto, en este desaguisado Bookwalter ejerce de hombre orquesta capaz de dirigir, producir, escribir, montar, componer la banda sonora y hasta interpretar un papel secundario. Así le salió.



En fin: que Robot Ninja -donde, por cierto, participa en labores de producción el simpar David DeCoteau, director de Crepozoides, y donde aparecen presencias de culto como Scott Spiegel y Linnea Quigley- es de lo más lamentable que sus retinas llegarán a contemplar jamás. Avisados están. Y por si tienen curiosidad, en su web oficial J. R. Bookwalter habla de últimas tecnologías y de sí mismo, en ese orden.

lunes 16 de noviembre de 2009

Diciembre: Novedades Norma

Norma Editorial, en sus novedades para el próximo mes y que se pondrán a la venta este viernes 20, viene apostando fuerte por los clásicos: nada más y nada menos que un par de títulos de Hugo Pratt, uno un lujoso libro de ilustraciones hermano de Viaje imaginario y el otro un inédito que supone el inicio de una nueva colección dedicada al creador de Corto Maltés; así como el segundo volumen del Little Nemo de Winsor McCay recopilado por Peter Maresca o el segundo tomo de tiras de Dick Tracy de Chester Gould. Por si esto fuera poco, una antología de Katsuhiro Otomo, el autor de Akira y La leyenda de Madre Sarah, cofres integrales de obras de Dufaux y Jodorowsky, y material de Indiana Jones con la firma de autores clave de los 80 como John Byrne, Howard Chaykin o Walt Simonson.



- Sandokán: El Tigre de Malasia
Hugo Pratt & Mino Milani
80 pp. (b/n) - 19 €



- Viaje secreto
Hugo Pratt
420 pp. (color) - 60 €



- Giacomo C.
Dufaux & Griffo
15 álbumes (color) - 49 €



- Megalex
Alejandro Jodorowsky & Fred Beltran
3 álbumes (color) - 19 €



- Astro City (Vol. 1: "Vida en la gran ciudad")
Kurt Busiek & Brent E. Anderson & Alex Ross
192 pp. (color) - 19,95 €



- Little Nemo in Slumberland (Vol. 2: "¡Muchos más espléndidos domingos!")
Winsor McCay
128 pp. (color) - 120 €



- Dick Tracy (Vol. 2: 1933-1935)
Chester Gould
384 pp. (color) - 29,50 €



- Katsuhiro Otomo: Antología
Katsuhiro Otomo
210 pp. (b/n) + 50 pp. (color) - 18 €



- Indiana Jones (Omnibus, Vol. 3)
John Byrne & Howard Chaykin & Walt Simonson & Ron Frenz et alii
368 pp. (color) - 19,50 €



El resto de novedades incluye una nueva entrega de un clásico incontestable como Los Archivos de The Spirit, dos volúmenes de los Archivos de WildC.A.T.S. y Witchblade, un nuevo número de The Boys de Garth Ennis, el regreso de Thorgal, más material de Buffy Cazavampiros y un nuevo título de Luis Royo. Para conocer todos estos títulos, lo mejor es consultar el catálogo de novedades de la casa:

Norma Editorial: Novedades Diciembre 2009

domingo 15 de noviembre de 2009

Un sábado noir

Arrancó la velada con la lectura de Las serpientes ciegas, flamante tercer Premio Nacional de Cómic. Una narración que el guionista Felipe Hernández Cava ambienta en el New York de 1939, con una gran urbe azotada todavía por la Gran Depresión, y a la que llega un hombre misterioso en busca de Ben Kotch, el cual a su vez busca a un antiguo compañero del partido comunista en Estados Unidos con el que acabó encontrándose de nuevo durante la Guerra Civil española.



El relato, ilustrado por un Bartolomé Seguí de talento desbordante, bebe de los iconos del género negro para dar un giro final hacia el fantástico, en una pirueta narrativa que me recordó poderosamente a El corazón del ángel, la película de Alan Parker basada en la novela El ángel caído de William Hjortsberg. El resultado es una de las novelas gráficas más redondas que he tenido el gusto de leer en los últimos meses, y que -ahora sí- recomiendo encarecidamente de primera mano. Eso sí: ha hecho falta que le den el codiciado galardón que ya ganaron Max y Paco Roca para que pudiera encontrar sin problemas un ejemplar en Fnac. En su día lo busqué allí, y en un par de librerías especializadas en cómic, y fue en vano.



La velada continuó con Born to Kill, producción de la RKO estrenada en 1947 y emitida por televisión como Nacido para matar. El film, dirigido por el gran Robert Wise, es un espléndido ejemplo de los melodramas noir que produjo la extinguida compañía en aquella época: producciones de serie B basadas muchas veces en novelas del género con ingredientes pulp (en esta ocasión, Deadlier than the Male de James Gunn), que ofrecían una mirada de lo más amarga y en ocasiones hasta obscena de la condición humana, con un atrevimiento del que los filmes de las grandes productoras de Hollywood no podían ni querían hacer gala.



En esta ocasión el reparto lo encabeza Claire Trevor, que nueve años antes enamoró a las plateas de medio mundo como la prostituta de buen corazón de La diligencia de John Ford y un año más tarde reincidiría en el género negro con la soberbia Cayo Largo de John Huston, con un trabajo que le reportaría un Oscar como Mejor Actriz de Reparto.



Le acompaña un actor de talento más limitado: el malogrado Lawrence Tierney, un intérprete que pasó toda su existencia dando vida a tipos duros, del Dillinger de Max Nosseck (Dillinger, 1945) al Joe Cabot de Quentin Tarantino (Reservoir Dogs, 1992). En el film que nos ocupa Tierney interpreta a Sam Wild (significativo el apellido: "Salvaje"), un tough guy que pronto se revela como un psychokiller sin complicaciones morales que no desentonaría en una novela cualquiera del gran Jim Thompson.



El film cuenta con el siempre eficiente Elisha Cook Jr. en uno de sus habituales papeles secundarios en cintas de temática criminal; recuérdenlo, nada más y nada menos, que en El halcón maltés, El sueño eterno y Atraco perfecto a las órdenes de Huston, Hawks y Kubrick. Y aunque este Born to Kill no le llegue ni a la suela de los zapatos a estos títulos tan excelsos, ofrece lo que ofrecían esas mismas revistas de quiosco al estilo Black Mask que compra el misterioso protagonista de Las serpientes ciegas al llegar a la Gran Manzana.



Después de esta velada, e imagino es bastante comprensible, me han entrado unas ganas terribles de hacerme con Todo Marlowe; esto es, todas las novelas y cuentos de Raymond Chandler con Philip Marlowe como protagonista reunidas en un solo tomo. Casi nada. Y es que no hay nada como dejarse llevar por los maestros -los más grandes, y también los más discretos- del género policíaco y pasear por calles de New York, San Francisco o Los Angeles pobladas por individuos vestidos elegantemente y cuyos sombreros parecen ocultar bastante más que su pelo.

sábado 14 de noviembre de 2009

Las recomendaciones del sábado



Cómic:
NOCHES DE ZIPANGO
Hideshi Hino
(La Cúpula, 2009)

Una niña vive obsesionada con ratones que tiene por mascotas, otra despierta por la mañana con la cabeza del revés y la cocinera de la escuela es acusada de bruja mientras varios alumnos desaparecen misteriosamente... Estas son solo tres de las siete historias que incluye esta nueva antología del autor de El hijo del diablo y Galería de horrores. Relatos como "Lo que tienes detrás" o "¿Quién eres tú?" dan buena prueba del poderío imaginativo y la fuerza visual que han convertido a Hideshi Hino en el autor más influyente del cómic de terror japonés. Absolutamente imprescindible para los fanáticos del género.



Libro:
LA DIOSA CIEGA
Anne Holt
(Rocaeditorial, 2009)

La subinspectora de la Policía de Oslo Hanne Wilhelmsen debe resolver una serie de crímenes que están llevándose a cabo en la capital al mismo tiempo que soluciona algunos de los problemas de su vida personal... Con esta novela empieza a publicarse en España una de las series policíacas de esta autora, antigua abogada que llegó a ser ministra de Justicia de Noruega, y que debe también su dominio en el ámbito de la justicia criminal a su pasada dedicación como asesora legal del cuerpo de Policía de su país. Satisfará a los amantes del best seller de intriga.


(De: El Periódico de Villena, n.º 202, 13-XI-2009).

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